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Cuándo pasar al niño a la cama

Cuándo pasar al niño a la cama
Cuándo pasar al niño a la cama

Muchos bebés pasan de la cuna a la cama cuando tienen entre dos y tres años años de vida. Sin embargo, no existe una regla estricta sobre cuándo pasar al niño a la cama, ya que cada caso es diferente para cada familia.

En esta página vamos a indicar motivos frecuentes que llevan a la transición de la cuna a la cama y una serie de pautas a tener en cuenta para que el proceso sea natural y cómodo para los niños y los padres. Si tienes muchas dudas o necesitas respuestas más precisas, puedes planteárselas a tu doctor para tratar de encontrar la mejor solución para tu caso.

El momento del cambio: adiós a la cuna

La mayoría de padres deciden pasar al niño a la cama cuando este se levanta en la cuna e incluso intenta salir por sí solo de ella constantemente, o cuando su tamaño es demasiado grande como para poder dormir en la cuna de manera cómoda.

Otra razón común para mudarse a la cama es que se necesita la misma cuna para un recién llegado. Si este es el caso, procura presentarle la nueva cama infantil al niño al menos seis semanas antes de la cita programada. Esto le dará a tu bebé tiempo para acostumbrarse a acostarse antes de la llegada del nuevo miembro de la familia. Y también te dará a ti una idea más precisa sobre cuándo pasar al niño a la cama.

Por otro lado, cabe destacar que a los niños pequeños con hermanos mayores a menudo les resulta más fácil hacer el cambio porque a menudo quieren ser como su hermano o hermana mayor.

Consejos para pasar al niño a la cama

Cada niño reacciona a su manera ante una cama nueva. Algunos se adaptan fácilmente al cambio, mientras que otros necesitan un poco más de ayuda y tiempo.

Es por eso que, una vez tengas claro cuándo pasar al niño a la cama, lo más recomendable es que lo hables con él o co ella sobre el tema y que le comuniques el cambio una o dos semanas antes de que llegue el momento para que el impacto sea lo más natural y leve posible.

Algo que puede funcionar muy bien es poner la cama en el mismo sitio en el que se encontraba la cuna. Si la niña o el niño tenía juguetes o peluches, coloca los mismos en la cama, también. La idea es que sienta que es el mismo lugar, que no le resulte extraño y que se sienta lo más a gusto posible.

Procura que se trate de una cama infantil que tenga el tamaño adecuado y las características prácticas que te vengan mejor según tu situación. Por ejemplo, es posible que quieras tener una cama con cajones tipo nido para tener las cosas del pequeño o la pequeña bien organizadas y optimizar el espacio. O quizá buscas una opción más temática de princesas o incluso con tobogán.

Algunos niños van directamente a una cama individual, otros van a una cama más pequeña y generalmente más cerca del piso, a ras de suelo, como en el caso de las camas infantiles Montessori.

Lo mejor es que estilo de la cama sea acorde a los gustos de la niña o el niño. El hecho de que los pequeños se sientan cómodos en su propia cama puede mejorar su descanso diario y su bienestar, tanto dentro del dormitorio infantil como fuera.

La seguridad es otro aspecto fundamental. Mientras está acostado en la cama, tu hija o hijo puede levantarse por la noche. Hay que tener en cuenta que la cuna da la sensación de mayor protección al mismo que limita la movilidad libre del niño, ya que tiene barreras. En cambio, una cama individual ofrece mayor libertad, lo cual puede ser emocionante y aterrador al mismo tiempo, porque puede dar la sensación de falta de protección en algunas ocasiones.

Por lo tanto, es muy recomendable que protejas la habitación todo lo posible, ya sea añadiendo barandillas anticaídas de seguridad, asegurándote de que no hay cables ni enchufes al alcance del pequeño, despejando el área que rodea la cama de juguetes u otros objetos que pudieran causar un accidente. También puedes alejar los muebles de la cama y colocar almohadas en el piso para que, en caso de caída, no sufra daños mayores.

Conclusión: ¿cuándo pasar al niño a la cama?

El momento ideal para pasar un niño a la cama sería entre los dos y los tres años de edad, siempre y cuando se le haya comunicado el cambio al niño, se prepare la habitación y la cama para reforzar la seguridad y se haga un seguimiento durante los primeros días para hacer que la transición sea liviana.

Algunos bebés se van a la cama con grandes pasos, pero para otros es un gran paso y puede requerir mucha confianza de su parte. Solo necesitas darle a tu bebé algo de tiempo y paciencia. Mantén la calma y haz todo lo posible para que el impacto del cambio sea lo más reducido posible. Esto llevará a tu hija o hijo a pensar que muchas cosas siguen igual.

Recuerda estar a su lado todo lo que puedas durante el proceso, tranquilizarlo cada vez que esté inquieto en su nueva cama y decirle buenas noches cada día. Si quieres más consejos, puedes ver nuestra publicación sobre cómo hacer que un niño duerma solo en su cama.