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Cómo se hace un espejo: Historia y evolución

Cómo se hace un espejo
Cómo se hace un espejo

¿Qué haríamos en la actualidad si no tuviésemos espejos?

No hay duda de que los espejos se han convertido en parte de nuestro día a día desde hace ya muchísimo tiempo. ¡Están por todas partes!

Caminando por la calle puedes encontrar puertas, paredes, vitrinas y un sinfín de lugares donde podemos ver nuestro reflejo.

Pero no debemos olvidar que, al principio, el ser humano solo podía ver su reflejo en el agua.

¿Te imaginas vivir en los orígenes de la humanidad sin haber visto nunca tu propia cara? El momento en que alguien reconociese su rostro por primera vez en el reflejo de un lago debía ser… realmente emocionante.

Esa sensación ya no la tenemos porque ya existen espejos de todos los tipos. No obstante, los espejos no aparecieron de la nada ni por arte de magia.

En este articulo vamos a embarcarnos brevemente en la historia del espejo y veremos cómo se fabrican los espejos en la actualidad.

Breve historia del espejo

En la Edad de Piedra, es decir, antes de que se descubrieran los metales, los espejos se hacían a base de pulir obsidiana, una roca ígnea que también se conoce como vidrio volcánico. Así esta roca brillaba y las personas podían ver su reflejo en ella.

Más adelante, a partir de la Edad del Bronce y durante la Edad Media, se usaban discos de metales como el bronce, la plata y el cobre.

Los primeros espejos de vidrio y surgieron alrededor del primer siglo D.C., los cuales se se fabricaban con una superficie que se recubría de antimonio, plomo o bien de estaño. Plinio el Viejo, el autor romano, escribió sobre ello en la enciclopedia Historia Natural.

Entre los siglos XII y XIII se empezó a añadir un metal en el reverso del cristal en los espejos. Y a partir del siglo XVII, tanto los espejos como los marcos de espejo se convirtieron en elementos decorativos muy comunes en los hogares.

Cómo se hace un espejo en la actualidad

Los espejos modernos se fabrican de un modo muy simple gracias a la evolución de la tecnología mediante un método que se conoce como proceso de plateado.

Fue desarrollado por Justus von Liebig, un químico de Alemania, en 1835. Su trabajo fue mejorado por varios profesionales a lo largo del mismo siglo.

Este proceso es lo que hace que el reverso del vidrio sea plata. Actualmente hay otros compuestos como el aluminio en polvo que se usan más que la plata. No obstante, también se usa el término plateado para referirse a ellos con este método.

El siguiente video muestra cómo se fabrica un espejo de modo detallado:

Para empezar, los paneles de vidrio se ponen sobre una cinta guiados por un brazo de robot, y durante el circuito se lavan, se frotan y se pulen mediante unos cepillos giratorios. Después el vidrio se aclara con agua hirviendo, lo cual permite que el estaño líquido y la plata líquida se adhieran correctamente.

Cuando la plata y el estaño se juntan, la plata se vuelve sólida, y se produce el efecto del reflejo. Este proceso de plateado es lo que hace que el vidrio se vuelva un espejo.

Uno de los puntos más ventajosos de esta fabricación es que el circuito mueve el resto de plata que sobra de manera que se vuelve a usar en los siguientes paneles de vidrio. Además, con el fin de reforzar la pintura, se usa cobre además de la plata, y eso logra que el resultado final sea más duradero y de calidad.

Tras un segundo recubrimiento de pintura, el espejo sigue su camino automatizado para secarse en un horno.

En ocasiones es posible encontrar alguna burbuja en el resultado final. Si esto ocurre, la zona afectada se corta para que los paneles de espejo no presenten desperfectos.

Para acabar, el corte de espejo se puede llevar a cabo en la misma fábrica o bien en la tienda de destino según las características de cada producto.

Conclusión

En este artículo te hemos explicado de manera resumida el antes y el después de cómo se hace un espejo.

Esperamos que te haya resuelto algunas dudas y que, ahora que conoces la historia del espejo, disfrutes más de tu reflejo.